Todo era azul
Todo era azul delante de aquellos ojos y era
verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos
Porque el color hallaba su encarnación primera
dentro de aquellos ojos de frágiles reflejos
Ojos nacientes: luces en doble esfera.
Todo radiaba en torno como un solar de espejos.
Vivificar las cosas para la primavera
poder fue de unos ojos que nunca han sido viejos.
Se lo devoran ¿sabes? no soy feliz. No hay goce
como sentir aquella mirada inundadora.
Cuando me alejaba me despedà del dÃa.
La claridad brotaba de su directo roce,
pero los devoraron y estan brotando ahora
penumbras como el pardo rubor de la agonÃa.
Poco puede decirse de Miguel Hernández que no se haya dicho, un gran poeta, un alma conectada en toda su grandeza a los sentimientos más grandes, una vida desastrada por la guerra y la enfermedad.  Vivió y poco, su vida fue un devenir entre la cárcel y la tuberculosis.  El alicantino habÃa nacido en 1910 en Orihuela, murió antes de cumplir su condena a muerte en 1942. Apenas tenÃa 31 años.
Tag: poesia

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