La renuncia
La renuncia
     Â
He renunciado a ti. No era posible.
Fueron vapores de la fantasÃa;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanÃa.
            Â
Yo me quedé mirando cómo el rÃo se iba
poniendo encinta de la estrella…
Hundà mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba…
            Â
He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;
como el que ve partir grandes navÃos
con rumbos hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brÃos
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;
como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.
            Â
He renunciado a ti, como renuncia
el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos extáticos y las manos vacÃas,
que empañan su renuncia, soplando los cristales
en los escaparates de las confiterÃas…
He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, cuántas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!
            Â
Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño…
Andrés Eloy Blanco (1897 - 1955)
Abogado, escritor, humorista, poeta y polÃtico venezolano


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