Garcia Lorca, granaino…
Granada, la calle de Elvira, donde viven las manolas Â
las que se van a la Alhambra, Las tres y las cuatro solas,
una vestida de verde, otra de malva y la otra,
un corcélete escoces, con cintas hasta la cola
Las que van delante, garzas, las que van detrás, paloma
abren por las alamedas, muselinas misteriosas.
¡hay que oscura está la Alhambra!
¿a dónde irán las manolas mientras sufren en la umbrÃa
el surtidor y la rosa?
¿que galanes las esperan? ¿bajo que mirto reposan?
¿qué manos roban perfume a sus dos  flores redondas?
Nadie va con ellas, Nadie; dos garzas y una paloma.
Pero en el mundo hay galanes, que se tapan con las hojas.
La Catedral ha dejado, los bronces que la brisa toma;
el Genil duerme a sus bueyes, y el Dauro a sus mariposas.
La noche viene cargada, con sus colinas de sombra;
una enseña los zapatos entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos y la menor los entorna.
Quién serán aquellas tres de alto pecho y larga cola?
¿por qué agitan los pañuelos? ¿ a dónde irán a estas horas?
Granada, calle de Elvira, donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra, las tres y las cuatro solas.
 Federico GarcÃa Lorca nació en 1898, un 5 de junio en Granada.
 Fue un joven qque gustaba del piano y la poesÃa. Empezo alentado por su madre una brillante carrera como poeta, que le llevo a recorrer España y Sudamérica. La guerra civil desató violencia en la tranquila Granada, su padre un progresista era mal visto por el nuevo orden polÃtico, se dice que esa fue la causa de su arresto, quizá sus convicciones polÃticas o su declarada homosexualidad. Aún asÃ, fue arrestado y asesinado. Aún yace en una fosa común ignorada, su vida terminada pero su voz a través de su poesÃa vive aún, como en el poema Granada, lleno de amor y orgullo por la tierra en la que habÃa nacido.
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Mi primer viaje fuera de Sevilla fué a Granada y me enamoré de ella, sin haber oido nada de Garcia Lorca, era un niño de 11 años y por aquel entonces Lorca estaba muerto hasta en los libros, fuà a Granada disfrutando de un premio en un concurso de gramática que me dieron en un colegio fundado por un cura muy popular entre los gitanos de Granada, se movia por la ciudad montado en burrito, que a la muerte del padre Manjón fué mantenido vivo por los vecinos del AlbaicÃn, pude los rios cantados por Lorca, bañarne en la fuente de la Bicha que vertÃa sobre el rio Darro, el rio que llevaba oro, y pude ver a los últimos buscadores de oro, cerniendo el agua en su cedazo, alguna cabellera femenina colgada de la verja ue cercaba una cruz a modo de ex-voto, tamien veÃa todas las tardes el brillo incandescente de la nieve en la cumbre del Veleta, han pasado los años, y puedo decir que allà aprendà a mirar con los ojos del corazón