El Gato
Ven, mi bello gato, a mi corazón amoroso;
recoge las uñas de tus patas,
Y deja que me hunda en tus bellos ojos,
mezcla de metal y de ágata.
Cuando mis dedos acarician sin prisa
tu cabeza y tu elástico lomo,
Y mi mano se embriaga con el placer
de palpar tu eléctrico cuerpo,
Veo a mi mujer con la imaginación. Su mirada,
como la tuya amable animal,
profunda y frÃa, corta y hiere, como un dardo,
y de los pies a la cabeza,
un aire sutil, un peligroso perfume
flotan en torno a su cuerpo moreno.
“PoesÃa máldita” ha sido calificada la de Charles Baudelaire (Francia 1821-1867), poemas oscuros y desesperados, de un poeta al que se le confinó por su desordenada vida, a la imágen del vicio y la perversión.   Era Baudelaire el hijo de una familia burguesa, un chico lleno de resentimientos y con inclinaciones poco convencionales.
Una eterna disputa con la familia por sus formas de vida, que incluÃan amistades poco recomendables, relaciones con prostitutas, a una de las cuales le ha dedicado gran parte de su obra, la alusión a ésta, se ve claramente en este poema de El Gato.  Homosexualismo, adicción al opio y al eter, enfermedades de toda Ãndole, suponen la controvertida vida del poeta.
Convive formalmente con la  prostituta mulata, alcohólica y luego parapléjica.  Ha contraÃdo de ella,  la sifÃlis que al final de su vida, le deja en el hospital mudo, inválido y casi imbécil.  Murió a los 46 años.  Luego de una vida de abogar por una libertad que aunque siempre tuvo a mano, nunca supo vivir.
Baudelaire es considerado hoy uno de los más grandes poetas modernistas.
Tag: poesia

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que bonito me recuerda mi gato, un gato negro que solia tener