Carta de otoño
Carta de otoño
Hoy te escribo porque sé que estás sola
y oyes la radio en una habitación
sin vistas al mar y lees libros
que leÃste hace tiempo.
Porque sientes
como si fuera a llegar la noche de inmediato,
la inquietud de una tarde de espera
en la aséptica sala de un dentista.
Hoy te escribo porque sé que estás sola
y se han roto tus sueños,
y tus mitos murieron,
y la tarde está frÃa y no hay nadie en la calle.
Y menuda miseria asumir los errores
y los golpes al aire, el olor del fracaso,
las arrugas del tiempo y los dÃas perdidos.
Trazas en el espejo
con el lápiz de labios el mapa
trashumante de la vida y lo vuelves
a borrar por retomar de nuevo
el mismo camino que reiniciaste
mil veces. Con el lápiz de labios.
Quién conoce la senda que buscaste,
quién tiene
en la mano la llave que perdiste
muchacha de vaqueros y suéter.
El mar sigue rompiendo en la orilla,
en la misma orilla
por donde andabas descalza
y mirabas –pezones agraces
y alma incendiada-
al horizonte y la bruma.
Hoy te escribo un poema
que tal vez nunca leas,
que tal vez nunca llegue a tu cuarto de humo
donde suena la radio
esta tarde de otoño.
Juan José Vélez Otero
Sanlúcar de Barrameda (Cáiz) 1957


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Hay cartas que hace tanto tiempo que
guardé en un cajón que es ya solo
urna para guardar cenizas de unos
cuerpos que vivieron y le dieron luz
a mis dias, sus letras ya sin casi
borradas se resisten a morir y no
quiero arrojarlas ni al aire ni al
fuego porque serÃa arrancarle una
parte del alma a mi humilde pero
única y realmente vivida biografia