¡Ay del triste!

¡Ay del triste!
¡Ay del triste que consume
su existencia en esperar!
¡Ay del triste que presume
que el duelo con que él se abrume
al ausente ha de pesar!
La esperanza es de los cielos
precioso y funesto don,
pues los amantes desvelos
cambian la esperanza en celos.
que abrasan el corazón.
Si es cierto lo que se espera,
es un consuelo en verdad;
pero siendo una quimera,
en tan frágil realidad
quien espera desespera.
José Zorrilla y Moral
(Valladolid, febrero de 1.817 – Madrid, enero de 1893)
Artículos Relacionados:
Triste
Triste despedida
Una triste melodÃa
Miraba el mar…
La niña de Guatemala

Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Nadie nace triste,
lo que todos deberÃamos
recibir al nacer es un
primer beso y que ese
beso se convierta en
una costumbre, eso
aliviará la tristeza
tan necesaria como
la alegria, para
apreciar la felicidad.