Saint Exupéry
Amigo mÃo, tengo tanta necesidad de tu amistad,
tengo sed de un compañero que respete en mÃ,
por encima de los litigios de la razón,
el peregrino de aquel fuego
A veces tengo necesidad de gustar por adelantado el calor prometido,
y descansar más allá de mi mismo, en esa cita que será nuestra,
Hallo la paz, más allá de mis palabras torpes,
más allá de los razonamientos que me puedan engañar,
tu consideras en mi, simplemente al hombre, tu honras en mi al embajador de creencias,
de costumbres y de amores particulares.
Si difiero de ti, lejos de menoscabarte te engrandezco,
me interrogas como se interroga al viajero,
Yo que como todos experimento la necesidad de ser reconocido,
me siento puro en ti y voy hacia ti, tengo necesidad de ir ahà donde soy puro,
Jamás han sido mis fórmulas ni mis andanzas, las que te informaron acerca de lo que soy,
sino que la aceptación de quien soy te ha hecho, necesariamente indulgente para con esas andanzas y esas fórmulas,
Te estoy agradecido porque me recibes tal como soy,Â
¿qué he de hacer con un amigo que me juzga?
si todavÃa combato, combatiré un poco por tÃ.
Tengo necesidad de tÃ, tengo necesidad de ayudarte a vivir.
Antoine de Saint-Exupéry era un aviador por ende un hombre práctico, un pionero en su campo, un hombre amante de la libertad. Habia nacido en la localidad francesa de Lyon en una familia acomodada en 1900. Su muerte llena de misterio y romanticismo sucedió en 1944 en pleno vuelo durante la guerra. Su obra máxima “El Principito”.  Hoy les incluyo “Amigo mÃo” una disertación sobre el afecto y la amistad, que encontrarán acertada, hermosa y conmovedora sobre todo para aquellos que aún creemos en la amistad. Y por la amistad, hoy la he recordado y la comparto con ustedes.Â
Tag: ensayo

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Ser uno de los primeros hombres en contemplar la tierra a vista de pajaro, debió darle al aviador poeta un impulso para abrazar la vida allà abajo, arriba era el rey de la soledad , tenia una noción del tiempo y la distancia celestial, pero el como todos nosotros , necesitamos sufrir y gozar con nuestros semejantes para sentirnos humanos.